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CON Y CONTRA EL CINE. INTERNACIONAL SITUACIONISTA 1958-1969

El cine es el arte central de nuestra sociedad, y en este sentido ha buscado su desarrollo en un movimiento continuo de integración de nuevas técnicas mecánicas. Es por tanto, no sólo como expresión anecdótica o formal, sino también en su infraestructura material, la mejor representación de una época de invenciones anárquicas yuxtapuestas (no articuladas, sino simplemente añadidas). Después del cinemascope, los inicios de la estereofonía y los intentos de imágenes en relieve, los Estados Unidos presentan en la exposición de Bruselas un procedimiento llamado “Circarama”, por medio del cual, como informa Le Monde el 17 de abril, “se encuentra uno en el centro del espectáculo y lo vive, puesto que forma parte de él. Cuando el coche en el que se han colocado las cámaras se sumerge en el barrio chino de San Francisco, se experimentan los mismos reflejos y sensaciones que sus pasajeros”. Por otra parte, se experimenta con un cine oloroso con la reciente aplicación de aerosoles, y esperan conseguir efectos realistas sin réplica.
El cine se presenta así como un sustituto pasivo de la actividad artística unitaria que resulta ahora posible. Aporta poderes inéditos a la fuerza reaccionaria y desgastada del espectáculo sin participación. No se teme decir que se vive en un mundo que sabemos que se halla de hecho sin libertad en el centro del miserable espectáculo, “ya que se forma parte de él”. La vida no es eso, y los espectadores no son todavía el mundo. Pero los que quieren construir ese mundo deben combatir en el cine la tendencia a constituir la anti-construcción de situaciones (la construcción del ambiente del esclavo, la sucesión de las catedrales), y reconocer el interés de las nuevas aplicaciones técnicas válidas en sí mismas (estereofonía, olores).
El retraso en la aparición de los síntomas del arte moderno en el cine (todavía se rechazan incluso en los cine-clubs algunas obras formalmente destructivas, contemporáneas de lo que ha sido aceptado hace 20 o 30 años en las artes plásticas o en la literatura) se deriva no sólo de sus cadenas directamente económicas o disfrazadas de idealismo (censura moral), sino de la importancia positiva del arte cinematográfico en la sociedad moderna. Esta importancia del cine se debe a los medios de influencia superiores que pone en práctica, y trae necesariamente consigo un aumento del control para la clase dominante. Hay que luchar por tanto para apoderarse de un sector realmente experimental en el cine.
Podemos considerar dos posibles utilizaciones distintas del cine: en primer lugar su uso como forma de propaganda en le período de transición pre-situacionista; después su empleo directo como elemento constitutivo de una situación realizada.
El cine es comparable a la arquitectura por su importancia actual en la vida de todos, por las limitaciones que le impiden renovarse, por las inmensas posibilidades que no dejaría de tener su libre renovación. Hay que sacar partido de los aspectos progresivos del cine industrial, lo mismo que al descubrir una arquitectura organizada a partir de la función psicológica del ambiente puede retirarse la perla escondida en el estiércol del funcionalismo absoluto

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